Les Creus
 

Maçanet de Cabrenys es un pueblecito situado en la vertiente pirenaica de la comarca del Alt Ampurdà (Girona). El municipio se encuentra en un pequeño valle excavado por las aguas de los torrentes de Ardenys y de Frausa que desembocan en el Arnera, afluente del Muga, rodeado por los picos de Salines, Frausa, Tapis y Fau. Su particular orografía y el hecho de que Maçanet registre un índice de pluviosidad considerable, alrededor de los 800 litros de media anual, hacen de esta zona un área privilegiada por la gran cantidad de afloramientos de agua. El agua que mana de estas fuentes se ha caracterizado desde siempre por su gran pureza y riqueza mineral, hecho que no pasa desapercibido para los habitantes del pueblo ni para aquellos que desde muy antiguo han visitado estos parajes buscando el refugio y la riqueza de sus aguas.

El nombre de Les Creus es de origen incierto, aunque se cree que deriva del hecho de que en el siglo XVII existía un oratorio a poca distancia del pueblo que se llamaba "Creu del Pal" y que se relaciona directamente con la barra de hierro de Maçanet, popularmente conocida como la ?barra de Roldán? que, según cuenta la leyenda, el héroe carolingio blandía contra los árabes. Este oratorio dio nombre a un vecindario de masías entre las cuales se encontraba Can Gaspar de Les Creus, que más adelante, ya en el siglo XIX, formaba parte de las fincas de Manso Montada, propiedad de la familia Montada de Maçanet de Cabrenys.

La fuente de Les Creus se encontraba en terreno de Can Gaspar de Les Creus y, dada su proximidad al núcleo urbano, era uno de los parajes más visitados por los vecinos de Maçanet y los habitantes de la comarca. El lugar fue acondicionado durante el invierno de 1936 para que todo aquel que quisiera visitarlo se encontrara con un rincón agradable.

En los años cuarenta, una vez terminada la guerra civil, el doctor Jaume Riuró, entonces médico de la población, conociendo las excelentes propiedades que la tradición popular otorgaba a estas aguas, decidió analizarlas y obtuvo resultados que confirmaban estas características, haciendo posible su comercialización. Para poner en marcha este proyecto, animó a D. Ángel Vila Pau, propietario local, a comprar el paraje de la Font de Les Creus a Joan Montada i Pagés, heredero de Can Montada. Al mismo tiempo, se puso en contacto con el Dr. Oliver Rodés, jefe del reconocido laboratorio de análisis que lleva su nombre, para solicitar una analítica más exhaustiva. Obtenidos estos resultados, que certificaban e incluso superaban las expectativas iniciales, el Sr. Riuró y el Sr. Vila iniciaron los trámites pertinentes para la puesta en marcha de la explotación mercantil de la fuente. La declaración de aguas minero-medicinales de la Font de Les Creus es del 22 de agosto de 1955 y se publicó en el BOE el 11 de septiembre del mismo año. Más adelante, cuando se obtuvo la declaración de utilidad pública y la concesión de explotación, el agua Font de Les Creus se empezó a comercializar y distribuir al por menor.

Una vez superados aquellos primeros momentos, se hizo evidente la necesidad de ampliar la empresa, y en 1968 se creó la sociedad Aguas Les Creus, S.A. En este momento se amplió la planta de embotellado y se modernizó la maquinaria. También aumentó la plantilla de trabajadores.

Durante los años setenta, sin embargo, los grandes gastos que originó esta ampliación, así como la coyuntura del momento, obligaron a la empresa a realizar sucesivas ampliaciones de capital que se iniciaron en 1972 y culminaron en 1980, cuando la sociedad Malavella S.A., situada en Caldes de Malavella (Girona), se hizo cargo de Aguas Les Creus, S.A.

La última etapa de Les Creus S.A. ha sido su incorporación al Grupo Vichy Catalan en 1987. Desde entonces la empresa ha experimentado un cambio notable en la presentación y difusión de sus productos.

Las características que hacen del agua mineral natural Les Creus un agua de gran calidad son su baja dureza y débil mineralización. La primera cualidad la hace especialmente indicada como agua fina de mesa, muy valorada por gastrónomos y gourmets, y su débil mineralización la hacen aconsejable para dietas pobres en sodio y para regímenes de adelgazamiento.